lunes, marzo 7

Las tertulias de antaño

LOS TIEMPOS PASAN, ‘ELLOS’ SIGUEN

Café de Pombo ( Gutiérrez Solana)



Érase una vez, en este país, donde no había Norias, Sálvames, G.H., ni siquiera había radios, 'interneses', redes sociales, móviles, portátiles y esos diabólicos artefactos que llaman medios de ‘incomunicación’… y la gente todavía hablaba, conversaba ,tertuliaba. A los ‘tertulianos’ no les pagaba nadie nada, no había moderadores y los problemas se ‘arreglaban’ charlando. Todo discurría en bares, cafés, botellerías y otros tugurios ante una botella de ron Negrita, un sifón con agua de  seltz, una copita de anís del Mono, un cafelito, o una copa de coñac. La gente no daba gritos. Discutían y arreglaban el mundo y parte del país. También se podía fumar y todo. Los nombres eran de lo más variado: Café de Pombo, de Fornos, de Levante, del Prado, el Gijón, El Parnasillo, el Novelty, La Ballena alegre…
Pintores, filósofos, periodistas, escritores, meritorios, médicos, escultores, toreros… era la fauna que se recogían allí ,unos impartiendo doctrina, otros esperando la gloria.

"Corría el año 1904 y aquella tertulia que había abierto el gallego Ramón María del Valle Inclán en el Nuevo Café de Levante, hervía por las noches con la flor y nata de los intelectuales de la Generación del 98 y los artistas más significados, entre ellos Ignacio Zuloaga, Gutiérrez Solana, Santiago Rusiñol, Mateo Inurria, Chicharro, Beltrán Masses o Rafael Penagos.

Y aquella tarde noche del 13 de mayo de 1904 el que sorprendió a todos los presentes fue Pío Baroja. Porque cuando se estaba hablando de los españoles y de las distintas clases de españoles, el novelista vasco sorprendió a todos y dijo:

“La verdad es que en España hay siete clases de españoles… sí, como los siete pecados capitales. A saber:
  • 1) los que no saben;
  • 2) los que no quieren saber;
  • 3) los que odian el saber;
  • 4) los que sufren por no saber;
  • 5) los que aparentan que saben;
  • 6) los que triunfan sin saber, y
  • 7) los que viven gracias a que los demás no saben.
Unamuno y Benito Pérez Galdós aplaudieron a Baroja. Sobre todo por el último punto, el que dice “los que viven gracias a que los demás no saben”. Estos últimos se llaman a sí mismos “políticos” y a veces hasta “intelectuales”.

O sea, que ayer como hoy, y hoy como ayer, los políticos españoles nunca tuvieron buena imagen.
 (¡Qué raro!)

2 comentarios:

Campurriana dijo...

Muy buena entrada, Náufrago. Me ha encantado.

Hace tiempo también puse algo sobre estas tertulias en el saloncito.

Tertulias de cafés...

Douce dijo...

Una pena que esta vida de tanta 'tele', nos haya alejado de aquellas conversaciones caseras o tertulias de café.

Nos 'hablamos' menos, nos alejamos más...

(He leído las anotaciones de Gómez de la Serna ante el cuadro que le regaló Solana... Era un verano...y el sifón hubo que reponerlo cuatro veces…)